Cómo funciona
La regla 50/30/20 es un presupuesto sencillo para empezar: más o menos la mitad del sueldo neto para necesidades ineludibles, menos de un tercio para caprichos y al menos una quinta parte para ahorrar y amortizar deudas por encima del mínimo.
Las necesidades son el alquiler o la hipoteca, los suministros, la compra, el transporte, los seguros y las cuotas mínimas de préstamos. Los caprichos son todo lo opcional: comer fuera, vacaciones, suscripciones, aficiones. El ahorro incluye el fondo de emergencia, la jubilación y las inversiones.
Si tus necesidades superan el 50 %, algo habitual en ciudades caras, ajusta el reparto, por ejemplo a 60/20/20, y busca los gastos fijos más grandes que puedas recortar.